Si existe algo en el mundo realmente interesante es el intercambio cultural. Ningún país es en sí ajeno al resto del mundo sino que muy al contrario es, aún sin saberlo, el compendio de muchas culturas. Esto es algo absolutamente enriquecedor. Si nos paramos a observa esto en cualquier país donde viajemos o en el nuestro propio podremos apreciarlo fácilmente. Las personas vamos adoptando parte de las costumbres, del lenguaje, de las gastronomías e incluso de los estilos de vida que no son propios del entorno en que nacimos.

Pero ¿por qué sucede esto? Es el resultado de la influencia de nuestro pasado histórico, de nuestra cercanía geográfica con los países vecinos o incluso de las modas como sucede en el caso de algunos aspectos de la cultura oriental adoptada por la occidental. Todo esto es apreciable en nuestros viajes y merece la pena parase a analizarlo en nuestras aventuras viajeras. Conocer y aprender sobre otras culturas y formas de vida es muy interesante pero ver como el país en el que nos encontramos se ha contagiado de los estilos de otros países es algo realmente curioso y recomendable. ¡El mundo entero es más cosmopolita de lo que crees!

Quién define y da forma a tus viajes es tu actitud, tu manera de ver del mundo. Un viajero que va mucho más allá de los lugares típicamente clásicos y que se detiene a observar a fondo la diversidad cultural de una región es un viajero con una visión amplia de las cosas. No obstante hay lugares que ni tan siquiera requieren de un esfuerzo extra para ir más allá. Se trata de las ciudades cosmopolitas por excelencia. La más popular es Londres pero hay muchas más.

En este tipo de urbes uno puede aprovechar para hacer una pequeña visita a multitud de culturas sin ni siquiera moverse de ellas. Lo más sencillo de todo es hacerlo a través de la gastronomía: ¿Quién estando en Londres no se ha topado con un restaurante asiáticos, italiano o indio? Pero además puede conseguirse a través de sus museos repletos de cultura de otros lugares, mediante su barrio chino, en sus mercados o incluso, simplemente parándose a charlas e interactuar con personas de todo tipo. Si eres un trotamundos auténtico, ensancha tu visión, abre tu mente y atrévete a convertir un país en todo un mundo del que aprender.

Foto: Wikipedia.