Nos encontramos en el norte de Pakistán, en la región conocida como Baltistán. Ante los ojos de aventurados y temerarios escaladores se eleva uno de los desafíos más deseados para algunos o más temidos para otros, la pared vertical más abrupta e infranqueable del mundo, perteneciente a la Gran Torre del Trango.

En mitad del Karakorum pakistaní, las Catedrales de la Tierra se elevan al igual que lo hacen los colosales edificios del mismísimo sky line neoyorquino. El único inconveniente es que en este caso no nos deslumbrará el hormigón del Empire State sino los edificios de piedra que dan forma a algunos de los siete miles y ocho más reconocidos del mundo como el K2, el Broad Peak o el Gasherbrums y como no, las majestuosas Torres del Trango.

Como si de potentes y vigorosas agujas graníticas se trataran, estos acantilados de más de 6000 metros de altura se han convertido en los más grandes y difíciles de escalar, especialmente la que conocida como Gran Torre del Trango. De 6245 metros de elevación y casi 1340 metros perpendiculares al suelo y por lo tanto 90º de inclinación, se trata de la pared vertical rocosa vertical más grande del mundo.

Tal ha sido la dificultad y los requerimientos técnicos que requiere escalar esta pared que ha sido conquistada relativamente tarde, concretamente en 1976, cuando incluso ya habían sido coronadas el resto de cimas de 8000 metros. Tal es la peculiaridad de escalar la Gran torre del Trango que los escaladores han de dormir uno o si es necesario dos noches en la pared, colgados en pequeñas repisas y hamacas.

Toda una muestra de valentía y coraje no apta para todos los públicos.

Fotografía: http://www.minoru.de

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