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Cuentan los polacos que lo que hoy en día es Kazimierz no es ni mucho menos el barrio que se podía ver hacer diez años. Sus calles han pasado de ser una zona peligrosa a ser el lugar de encuentro de los jóvenes para salir a tomar algo por la noche. Kazimierz, antes triste por sus muros grises y sus paredes medio derruidas, ha cambiado de color gracias a que los inversores están reconstruyendo los edificios. Hoy es la zona bohemia, de los artistas, de los bares singulares (concentra hasta 72) y de los conciertos en la calle.

Antaño, Kazimierz fue una ciudad independiente de Cracovia. Hoy, el antiguo ayuntamiento alberga un museo y se recuerda poco aquella ciudad que llegó a ser un gran centro comercial. En 1495 el rey Jan Olbracht llevó a todos los judíos de Cracovia a Kazimierz, que pasaría a convertirse en un barrio de la ciudad en el siglo XVI. Convivieron judíos y cristianos, aunque diferenciados en dos núcleos.

kazimier2.JPG Es duro mirar atrás para recordar la historia de Kazimierz, pero es necesario. Los 70.000 judíos que allí vivían murieron en los campos de exterminio durante el nazismo y por eso sus calles han permanecido medio abandonadas en las últimas décadas. Parece que ahora Kazimierz recobra fuerza.

Hay mucho que ver en Kazimierz pero es sobre todo recomendable ir al museo Galicia, que repasa la historia de los judíos de Polonia, a través de texto y fotografías. Además tienen exposiciones temporales muy buenas.

La calle Szeroka es el centro judío. Hay varias sinagogas, como la sinagoga Popper, la Stara sinagoga y la Remu?h, esta última data del año 1557. En la misma calle, hay dos bares o restaurantes a los que deberías entrar a tomar un café o a cenar: el Ariel y el Alef. Además, a la hora de la cena, un grupo de música yiddish suele tocar en directo.

kazimier3.JPG Los bares nocturnos más populares están en la calle Stery. El Singer destaca por las máquinas de coser ?que dan nombre al bar- y por su buen ambiente. Dicen los polacos, que nadie ha conseguido cerrar el bar. Otros pubs recomendables son el Scandale, con una deliciosa carta italiana y con un decorado más bien moderno, y el Alchemia, más frecuentado por cracovianos.

Y para comer, un restaurante de platos polacos en la calle Miodowa. Excelente. Tampoco te pierdas la mejor heladería de la ciudad, situada en la calle Starowislna, entre Miodowa y Wawrzynca. Encontrarás cola seguro, porque los cracovianos no desaprovechan la oportunidad de tomar un helado en este establecimiento.

Fotos: Meritxell Díaz


Via: www.dondeviajar.es

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