“Este año nos vamos de vacaciones a las Repúblicas Bálticas“. Ésta es una frase que cada vez oimos y oiremos más en boca de muchos de nuestros conocidos viajeros. Quien más y quien menos conoce a alguien que ya ha estado en Letonia, Lituania y Estonia, y es que desde que en 1991 se independizaron de la extinta URSS, estas tres Repúblicas del Báltico se han convertido en uno de los destinos preferidos de los españoles.

Riga 

vistas de Riga

Casi como hermanas, sus historias han ido paralelas, con la ligera diferencia de que Lituania siempre ha estado en el lado más católico por su cercanía con Polonia, mientras que Letonia y Estonia son protestantes. Por lo demás, siempre han estado sometidas a invasiones y guerras, incluyendo aquella fatal época de servidumbre a la Rusia zarista del siglo XVIII. Su independencia practicamente la lograron cuando éstos fueron derrocados y al finalizar la primera guerra mundial. Sin embargo, poco les duró aquella libertad, pues en plena Segunda Guerra Mundial fueron invadidas primero por los nazis, y luego tras su recuperación, los soviéticos invaideron e hicieron suyo los tres territorios.

Letonia es un país de bosques y lagos al igual que Estonia y Lituania, pero sus ciudades son más señoriales y modernistas. Riga, su capital, se fundó en el año 1201 por Alberto de Bremen, obispo alemán, y alcanzó su máximo esplendor cuando se convirtió en uno de los puertos principales de la Liga Hanseática. De aquella época medieval conserva aún un casco histórico precioso que ahora se va alternando con el modernismo de la gran urbe. Curiosamente, tanto su casco histórico, como su parte más moderno, como la zona de casas de madera de Agenskalns fueron declarados Patrimonio de la Humanidad.

Riga 

casco histórico de Riga

Situada Riga en la desembocadura del río Daugava, la ciudad está plagada de iglesias góticas y barrocas, entre la que destaca las Iglesias de San Joaquín y San Pedro, y la gótica de Santiago. Su barrio más céntrico destaca por una arquitectura muy colorista, y unas casas de mucho empaque y elegancia, clásicas construcciones del norte de Europa. En cierto modo, muchas de sus calles nos recuerdan a algunas otras de San Petersburgo.

El Parlamento, el Ayuntamiento o la Casa de las Cabezas Negras son algunos otros edificios dignos de visitar, y cómo no, disfrutar de sus terrazas y de una animada vida. Es una ciudad tranquila que invita a pasearla y disfrutarla, por sus parques, por sus avenidas, por la vistosidad de sus casas.

Pero aunque Riga es la ciudad más importante de Letonia, sus alrededores están llenos de preciosos rincones y de una Naturaleza evocadora, como la zona de Latgale, una región de lagos donde se levanta la basílica de Aglona, del siglo XVII y estilo barroco. También impresionan los bellísimos paisajes de el Parque Nacional de Gauja, con 920 km2, bosques verdes y con una amplia variedad en su flora, cruzados por pequeños canales y riachuelos que se pueden navegar en pequeñas barcazas y canoas.

Son cuatro regiones en total: Vidzeme, donde está el mencionado Parque; Latgale, la de los lagos, Kurzeme, con un paisaje de viñedos, y Zemgale en el que no hay que dejar de visitar el palacio de Rundale.

Fotos via| flickr


Via: locuraviajes.com/blog

Anuncios