Calcuta se convirtió en una ciudad cultural donde viven numerosos artistas e intelectuales. Es una ciudad en pleno cambio que debe hacer frente a una población enorme (densidad el mayor de la India), a la contaminación y a la inmensa pobreza. El viajero encontrará numerosos monumentos que se remontan al periodo en que fue colonia británica.

kali-temple.jpgPaseándose en el centro, se descubren las viejas obras victorianas, los centros culturales de arte, los numerosos museos y los espacios verdes. El edificio blanco de mármol revestido no es otro que el Victoria Memorial Hall, construido en homenaje a la reina Victoria algunos años después de su muerte a principios del siglo XX. Este monumento-museo explica las relaciones entre la India y Reino Unido justo antes de la independencia de la India.

Sin embargo, los más místicos podrán descubrir los templos de Calcuta. Si desean descubrir el hinduismo y sus prácticas, elijan el templo de Kali, que lleva el nombre de una diosa muy famosa.

Es el lugar en el que el dedo del pie derecho de la diosa Kali cayó sobre la Tierra, justo en este punto se levantó el templo de Kali. Pero, ¿quién es Kali? Ni más ni menos que la madre destructiva y también la fundadora del hinduismo.

No asombroso pues que este templo sea un alto lugar de peregrinaje desde su fundación, en 1809. Se construyó sobre los vestigios de un templo más antiguo, que se remontaría al siglo XVI. Se trata de un templo erigido sobre dos pisos cubiertos de loza. Pero su estructura no es lo único que vale la pena visitar, merece la pena entender el ambiente místico que allí reina.

Según la leyenda, Kali fue despedazada por Vishnu y su cuerpo se distribuye en 51 pedazos que dieron nacimiento a 51 templos como el de Calcutta. La estatua en piedra negra de la diosa Kali, basándose en una flor de loto en plata, nos da la bienvenida al templo, una ocasión rara y única de visitar un templo hinduista.

Un pequeño refugio situado allí cerca sirve para degollar a las cabras que se ofrecen a la diosa. Por la mañana se exponen los cadáveres que serán purificados por el fuego al atardecer. Por cierto, si te decides a viajar a la India y en concreto a visitar este o cualquier otro templo hindú, procura dar pequeñas ofrendas de al menos un euro para cumplir con la tradición y que no te miren raro…

Foto: Exteriores del Templo de Kali en Calcuta – Flickr

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