A menudo es fascinante acudir a un país y vivirlo doblemente. Vivir con total intensidad lo que es lo que fue. No hay un lugar en el mundo donde la magia del pasado hable con tanta fuerza como en China. Por ello, hoy, queremos hablarte de uno de sus episodios más apasionantes: su relación con la seda.

Ruta de la SedaEl simple acto de reservar un viaje a China ya puede ser algo emocionante pero esto no es nada comparado a todo lo que te espera aquí. Será maravilloso recorrerla siendo consciente en todo momento de que todo lo que vemos tiene tras de sí una historia digna de ser conocida. Podrás recordar la historia que hoy te contamos cuando caminando por sus calles te topes con alguna ciudadana ataviada con un vestido de seda o cuando encuentres alguna pared o mueble tapizados con esta legendaria tela.

Los chinos fueron los primeros en confeccionarla allá por el año 2700 antes de Cristo. Aunque hoy en día la veamos como un tejido más (a pesar de que aún sigue conservando su esencia elegante) lo cierto en que durante milenios fue considerada un autentico lujo solo reservado para las altas capas de la sociedad. De hecho Su producción fue un secreto meticulosamente guardado por el gobierno chino hasta el año 300 después de Cristo en que se divulgó hacia la India.

Más tarde la seda dio lugar a la famosa Ruta de la Seda que a través de relaciones comerciales unía Oriente y Occidente, extendiendo el producto por todo el mundo. En realidad, esta mágica tela considerada la más especial y refinada de todas cuantas existen ha dado lugar a una cantidad tan gigantesca de episodios a lo largo de su historia que se podrían rellenar cientos de blogs hablando de ella.

Merece la pena conocer su leyenda original para ser terminar de comprender su singularidad. Ésta cuenta que fue la Emperatriz Si Ling Chi la que la descubriera cuando un capullo de la polilla del gusano de seda cayó desde un árbol de moras dentro de su té. Fascinante ¿verdad? Pues más fascinante aún será conocerla visitando el país.

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