Ir a buscar aventura y magia al corazón del desierto jordano es un auténtico privilegio para cualquier viajero amante de experiencias extraordinarias. Por eso visitar Petra es una de las vivencias más fascinantes que puedan experimentarse. Son muchas las personas que habiendo contemplado en libros o documentales las maravillas de un lugar como Petra sueñan con ser ellos mismos quienes dejen allí su huella inscrita para siempre. Será difícil encontrar a lo largo del planeta un lugar más espectacular que este.

Petra seduce con su carácter enigmático a todos los que tienen la suerte de contemplarla en persona. Para muchos reservar un vuelo a Petra es la culminación de un sueño alimentado durante años. Lo que en realidad se esconde tras esta maravilla arqueológica son los restos de la capital del antiguo reino nabateo, fundada hacia el 300 antes de Cristo. Un dato más que confirma el carácter extraordinario de esta aventura, mucho más que una escapada.

Dentro de este espacio inigualable son muchos los tesoros que podrás encontrar. La riqueza de que te hablamos no es anecdótica ni subjetiva. El mundo entero la ha declarado lugar único gracias a la mención de la UNESCO como lugar Patrimonio de la Humanidad. No es para menos como podrás comprobar en tu visita. La ciudad de piedras rosadas te espera. ¿Te lo vas a perder?

El cañón Siq y la Tesorería son dos de los principales lugares de visita que alberga el lugar. El primero es un angosto desfiladero de algo más de un kilómetro de longitud que supone la puerta de entrada a la ciudad. Una vez estés llegando al final del recorrido podrás comenzar a ver el edificio del Tesoro. Te quedarás impresionado. Es muy emocionante tomar la curva del sendero y vislumbrar de repente algo tan increíble.

Se trata del edificio más emblemático de todo Petra de más de 40 metros de altura y tallado en roca. Como no podía ser de otra manera el lugar contiene una leyenda. Durante mucho tiempo los beduinos creyeron que la urna que corona el monumento contenía el tesoro de un faraón. Pese a que no sea así es imposible pisar un lugar como este y no creer en mágicas historias y leyendas imposibles.

Foto: Marcelo Ruiz.

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