Existen tantos tipos de viajeros como personas. A la hora de decidirse por un alojamiento “cada maestrillo tiene su librillo”. Hay quien sueña con lujosos y emblemáticos hoteles donde disfrutar de elegantes camas y encantadores baños en jacuzzis. Hay quien, en cambio, prefiere gastar la mayor parte de su dinero en el viaje en sí y no necesita más que hoteles sencillos y limpios. También están los que no pueden elegir y se llevan meses planificando para encontrar un lugar que dé con la clave: equilibrio entre precio y calidad. Incluso existen los que sólo viajan allí donde tienen un familiar o amigo que las haga ahorrarse los costes del alojamiento.

Aunque haya personas que no lo crean también hay viajeros que disfrutan más en alojamientos baratos que en costosas habitaciones. Son esos turistas alternativos a quienes les encanta recorrer el mundo de una forma diferente y encuentran en alojamientos como los albergues un modo original de conocer a otros viajeros. Son popularmente conocidos como los mochileros y, son tan felices o más como los que duermen en suaves sabanas de raso.

Todo es cuestión de gustos. En estos casos la necesidad de nuevas vivencias supera otras cuestiones de confort. Con respecto al mundo de los mochileros hay todo un universo entorno a ellos. Hay rutas e itinerarios especiales realmente interesantes en los que el objetivo es conocer el mayor número de lugares posibles y vivir las más variadas sensaciones utilizando el menor número de recursos posibles.
En el extremo contrario están los que, por encima de todo, aman al lujo. En ocasiones el destino es sólo una excusa y lo que, realmente importa, es la estancia en sí. Ciertamente existen hoteles con precios tan exuberantes que sus huéspedes casi no se atreven a “desperdiciar” su tiempo fuera de ellos.

Las opciones en este tipo de complejos paradisiacos son tantas que se necesitarían semanas para explotar al máximo sus servicios. Por otro lado cada vez es más habitual ver viajes cuyo propósito en sí es alojarse en algún hotel spa para recibir durante unos días este tipo de sesiones. Todo esto demuestra que, a la hora de planificar un viaje, el alojamiento será tan importante como lo considere el viajero. Así de sencillo.

Foto: Haremos sinfonía eterna.

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