Indios, hombres y mujeres, sosteniendo un pequeño tizón encendido en la mano para prender fuego a unas hierbas. Esta fue una de las visiones que contemplará Cristóbal Colón el día en que descubrió América. Desde aquel momento en que no se sabía exactamente que era aquello hasta el día de hoy han pasado más de cuatro siglos en los que al mundo entero le ha dado tiempo de conocer de sobra en que consistía aquel invento: tabaco.

Hubieron de pasar cien años desde aquel 1492 para que Europa lo descubriera. Desde entonces el puro ha sido protagonista de millones de escenas cotidianas, de importantes actos de la historia mundial, de películas, espectáculos y cabarets de todo el mundo. No hay duda que en todo este tiempo ha habido un país que lo ha fabricado como ningún otro, siendo capaz de producir los mejores puros del planeta. Te guste o no viajar, si haces un viaje a Cuba tendrás que introducirte en su cultura. Sin su historia es imposible entender la forma de ser del pueblo cubano. Cuba produce alrededor de 150 millones de habanos al año y nunca nadie ha sido capaz de superar su calidad para producir esta planta.

Importantes personajes de todos los ámbitos y países se han declarado seguidores de los habanos, entre ellos, el propio Gabriel García Márquez o el cantante Chucho Valdés. El interés que despiertan los puros cubanos los han convertido en auténticos reclamos turístico. Prueba de ello es Festival del Habano cuya edición número décima se celebró el pasado mes de febrero de 2008. Acudir a Cuba durante la celebración de este certamen puede ser una experiencia curiosa ya que acuden rostros muy conocidos y se homenajea el producto de un modo muy original.

Durante este evento es posible realizar visitas alrededor de las plantaciones más importantes de la isla así como a las fábricas donde se produce. La zona de cultivo más importante de la isla y de la que salen los mejores puros es la zona de Vuelta Abajo. Lo más curioso del habano es que en cientos de ocasiones se ha tratado de reproducir en otros lugares del mundo trasladando incluso tierra de la zona y sometiéndola a las mismas condiciones sin obtener éxito alguno. El habano será siempre de Cuba y eso nadie lo puede cambiar.

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