No existe otra manera posible de titular este post pues si hay algo realmente difícil en el mundo es hacer un viaje a las islas Galápagos y no recordarlo como algo grandioso. Recorrer y explorar las Islas Galápagos te hará sentirte pequeño y grande a la vez. Pequeño y diminuto en comparación con la magnitud de la naturaleza y de sus prodigiosas obras de arte pero también grande, muy grande, por tener la posibilidad de sentirnos parte de todo esta maravilla. Por ello aunque ya te hemos hablado en otra ocasión de ellas volvemos a recorrerla para mostrártela desde otro punto de vista.

No esperes encontrar en estas islas los parajes naturales más bellos del mundo. Podrás hallar cientos encantadores pero no es un lugar en el que lo importante sea esto. Las islas Galápagos son, por encima de todo, un gigantesco laboratorio natural en vivo y en directo en el que el turista disfrutará sobremanera. Las Islas Galápagos son el lugar perfecto para abrir bien nuestros ojos y a la vez dejar volar la imaginación pues, con un poco de desfuerzo, nos parecerá retroceder en el tiempo y tropezar durante nuestra ruta por la isla con el mismo Charles Darwin. Fue justo en este lugar donde el naturalista realizó diversos estudios sobre con las especies endémicas que más tarde le llevarían a establecer su teoría sobre la evolución.

Y de repente este lugar de más del Pacífico se va a convertir para ti en una aventura disparatada en la que las tortugas son gigantes y los pájaros llevan zapatos azules. Al menos esa es la impresión que se lleva el turista cuando observa las peculiares patas del pájaro bobo.
La fauna y la flora son, por tanto, las principales maravillas que encontrarás en un lugar que vas a poder recorrer en barca pasando de una isla a otra. La isla más popular de todas es Isabela de gran magnitud aunque la más rica en especies es la de Santa Cruz. En esta última es posible adentrarse en su hermosa playa y nadar junto con las iguanas y tortugas marinas.

Anuncios