Viajar es aprender en cada ocasión: descubrir a ese pintor que desconocíamos y que ahora no apasiona, soñar con monumentos que se hacen realidad a través de visitas que nos muestran la historia tal como fue, conocer nuevos rostros, nuevos paisajes, nuevos entornos,… Viajar es aprender un poco más cada vez, sentir que nada es finito, que nada se acaba y la magia de cada aventura vuelve a renovarse al partir de nuevo. Viajar es también aprender todas aquellas cosas positivas que nunca hemos llevado a cabo y que gracias a nuestras vacaciones podemos incorporar a nuestra vida diaria. Un ejemplo muy práctico de ello es la gastronomía del mundo.

¿Quién estando en el restaurante de una ciudad nueva no ha preguntado al camarero la receta de alguno de los platos? ¿Quién no ha estado tentado alguna vez por probar esa receta que hacer en la tele a una persona extranjera? ¿Quién no ha vibrado de emoción en algún viaja al probar un ingrediente que jamás antes había escuchado hablar de él? Después de toda una vida cocinando de la misma manera descubrir nuevos platos en un viaje es una manera de aprender a ser un poco más creativos a la vuelta.

Si eres amante de la cocina te recomendamos que durante tu viaje permanezcas atento a todo tipo de actos que tengan que ver con la cocina del país: desde el buffet del hotel, hasta el menú del restaurante donde almuezas, desde los productos frescos que ves en el mercado hasta los platos tradicionales, si tienes ocasión, de una familia autóctona. Incluso puedes llevar un diario gastronómico en el que ir apuntando impresiones, recetas, ingredientes o incluso donde incluir después fotos de mercados, productos y restaurantes. Será un recuerdo muy original de tu aventura.

No tengas miedo de preguntar y atrévete a probar todo lo que puedas aunque en principio te choque. Una vez en tu país ¿Por qué no poner en práctica todo lo que has aprendido? Ve a un gran centro comercial y compra los ingredientes que necesitas, en muchas ocasiones suelen encontrarse ferias de productos internacionales. En todo caso siempre puedes buscar algún ingrediente sustituto. Seguro que aunque el resultado no sea idéntico es igualmente encantador. ¡Atrévete a innovar! Nunca te olvides de darle tu propio estilo.

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