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En todo viaje que se realice, sea al lugar que sea, siempre es imprescindible una pequeña labor previa en la que nos dediquemos a investigar qué aspectos fundamentales tenemos que conocer de ese lugar. Cada cultura, cada país y cada ciudad es un mundo y, por ello, la adaptación al cambio será mucho más sencilla teniendo en cuenta sólo algunas recomendaciones básicas.

Esto cobra aún mayor sentido cuando salimos de Europa rumbo a otros continentes con otros estilos de vida y otra manera de ver las cosas. Aunque lógicamente siempre va a existir algo que no compartas el respeto a esa cultura siempre debe ser una máxima obligatoria. Otras veces ciertos aspectos de esa diferente manera de ver el mundo te van a encantar y supondrán una herramienta de aprendizaje y reflexión muy valiosa. Hoy viajamos a Túnez para hablarte de sus costumbres. Lo primero que te va a llamar la atención aquí es la hospitalidad de sus gentes.

Uno de los símbolos más importantes de la vida social en Túnez es el té a la menta que se consume constantemente. Si viajas hasta aquí y un tunecino te ofrece uno no lo rechaces pues más que una bebida te estará ofreciendo su hospitalidad. Si quieres adentrarte de lleno en la vida social de Túnez acude uno de sus baños llamados hammam. Al menos una vez al mes los tunecinos los utilizan como puntos de encuentro y de diálogo. Además podrás disfrutar de un buen masaje que nunca viene mal.
Otra de las costumbres más singulares que caracterizan la forma de ser tunecina es la tradición de tatuar la piel. Este rito se ha ido manteniendo gracias a las tribus bereberes nómadas del sur. Pueden verse creaciones y diseños realmente originales que las mujeres se hacen en múltiples zonas del cuerpo como brazos, muñecas, manos y tobillos.
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Hay países que destacan por encima del resto por alguna peculiaridad muy característica. En este sentido destaca, por encima de todos, un lugar como Marruecos donde el color, olor y sabor de su gastronomía hacen disfrutar a cuantos turistas pasan por aquí. Es imposible acudir a este rincón del mundo y no enamorarse de sus platos sensuales y exóticos.

couscous.jpgSu plato más representativo es el couscous. ¿Quién no lo conoce? Este plato, cuyo principal ingrediente es la sémola de trigo combinado adecuadamente puede dar lugar a opciones gastronómicas realmente deliciosas. Suele mezclarse con carne de pollo o cordero, verduras o huevos. Otros dos platos estrellas son el cordero preparado de diversas maneras y el pollo al limón con olivas. No olvides tampoco probar la original sopa marroquí.

Pero antes de probar todos estos platos más fuertes podrás deleitarte con algún entrante como ensaladas o el famoso tangine o guisado. La mayoría de platos van acompañados de especias como el azafrán, el pimentón o el comino que les dan un toque muy característico.

En Marruecos comer es mucho que el simple acto de llenar el estomago ya que es también una forma de adentrarse en el estilo de vida de los marroquíes. Cada plato tiene sus propias normas implícitas. El couscous, por ejemplo, se sirve en un solo plato del que comerán varias personas.
Deberás comerlo con la mano derecha como lo hacen los marroquíes.

Tú, por ser turista, puedes pedir este plato siempre que quieras pero los marroquíes sólo pueden hacerlo en viernes. Otra costumbre fácil de ver es el hecho de que algunos marroquíes coman con los tres primeros dedos de su mano usando el pan como un utensilio.

Los platos dulces tampoco se quedan atrás. Podrás disfruta de multitud de dulces típicos absolutamente deliciosos. Sus principales ingredientes son la miel, los pistachos, las almendras y el sésamo. Es habitual aromatizarlos con agua de azahar lo que le da un toque totalmente único. Por supuesto estos ricos dulces siempre deben ir acompañados de algún té. Símbolo por excelencia de Marruecos y símbolo de hospitalidad con sus visitantes.

Foto: Gatos Rojos.

La conquista por los árabes musulmanes es el acontecimiento histórico que posiblemente más profundamente marcó paisaje arquitectónico de Túnez. Hoy aún, se encuentra en las grandes ciudades tunecinas los elementos clásicos de la construcción y la organización de las ciudades islámicas: una mezquita en el centro, alrededor, de los souks dispuestos en círculos concéntricos, de los zaouïa (hermandad y centro de enseñanza religioso), de las casas de estilo morisco. Aunque nuevos barrios de estilo europeo aparecieron a la periferia, los centros de la ciudad conservaron ese aspecto que parece salido de las mil y una noches.

Los médinas o vieja ciudad de Túnez es un magnífico ejemplo al que no debemos dejar de faltar. La medina de Hammamet y la de Tozeur son mucho más modestos pero también forma parte de un itinerario ideal en nuestra visita a Túnez. Además, es posible encontrar alojamiento con encanto en Túnez, para que la experiencia se convierta en algo irrepetible.

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Para profundizar en nuestro descubrimiento de la arquitectura musulmán, tenemos una cita ineludible en Kairouan, la primera ciudad islámica fundada en Túnez. Su Gran Mezquita es el edificio religioso más bonito de Túnez.

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